«Una red de calor con energías renovables es la solución para erradicar el gas y el gasóleo de los edificios»

TEO LÓPEZ DIRECTOR GENERAL DE DH ECOENERGÍAS Está al frente de una empresa energética formada por profesionales con más de 25 años de experiencia en la ingeniería de instalaciones, comprometidos con la mejora del medioambiente, el desarrollo sostenible y la eficiencia energética

Contenido desarrollado para DH eco energías

Teo López es el director general de DH ECOENERGÍAS, una empresa energética formada por profesionales con más de 25 años de experiencia en la ingeniería de instalaciones, comprometidos con la mejora del medioambiente, el desarrollo sostenible y la eficiencia energética. Cuenta con varios proyectos ya implantados y cerca de 30 en desarrollo. Desde su posición urge a las administraciones que dote a los emprendedores de las herramientas jurídicas necesarias para poder seguir instalando redes de calor en comunidades de vecinos y casas unifamiliares.

Pregunta. - Lleva más de 30 años en el sector de la energía, ¿cómo surgió la idea de cambiar el chip y poner en marcha un proyecto como DH ECOENERGÍAS?

Respuesta. - Toda mi vida profesional la he dedicado al tema de las instalaciones y la energía en los edificios. A raíz de la crisis de 2007 vimos que había una crisis energética bastante fuerte, por tanto, más que seguir trabajando en instalaciones en los edificios, lo que queríamos era abordar el tema energético en los edificios tanto en los existentes como en los de nueva construcción. Es importante resaltar que la energía tiene dos manifestaciones: la energía térmica para usos de calefacción, agua caliente… y la energía eléctrica. Principalmente del orden del 75% de la energía que consume un edificio es energía térmica y continuamente veía que esta solución no se daba. Nadie afrontaba resolver el problema de cambiar el modelo energético térmico de los edificios. Una forma de abordar este cambio es con las redes de calor. Empezamos a estudiar barrios en Madrid con muchas viviendas con calefacción central, zonas que al lado tenían polígonos industriales, donde se podía instalar una central de barrio y con energías renovables se suministrase a todos los edificios energía térmica. Hicimos un proyecto en Móstoles, que tiene miles de viviendas conectadas, que ignoran la indexación al gas y al petróleo. Y a raíz de ahí surgió todo esto y ahora estamos transformando el día a día con proyectos con vocación de ciudad para erradicar los combustibles fósiles de muchas ciudades.

P.- ¿Cuál es la situación actual de España en relación con las energías limpias?

R.- Hay dos vías: la vía rápida y la vía lenta. La carrera en España en las energías limpias la gana por goleada la energía eléctrica: la fotovoltaica, la eólica y la hidráulica. Sin embargo, la energía térmica que busca quitar el gas y el petróleo de los edificios pues se podría decir que nadie escribe un renglón sobre cómo se va a transformar ese modelo. Todo está focalizado en la energía eléctrica. El otro día en Aragón me comentaron que hay pedidos ante la administración de energía eólica y fotovoltaica; suficiente para cumplir con creces el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima solo en esta Comunidad, sin embargo, nadie dice cómo se va a quitar una triste caldera de gas en una vivienda colectiva.

P.- ¿En qué punto nos encontramos en relación con la transición energética?

R.- Lo primero que se precisa para una transición es un cambio de mentalidad.

Se precisa nuevas sensibilidades, como diría el arquitecto italiano Renzo Piano «Sin sensibilidad y poesía, no hay nada». Necesitamos mas sensibilidades medioambientales en esta materia energética. La verdad es que estamos muy focalizados en la eólica y la fotovoltaica, y hay que recordar que la energía eléctrica es solamente el 25% de la energía final. En energía térmica no hay una hoja de ruta clara, si va a ser con hidrógeno, si va a ser con gas natural mezclado con hidrógeno… No observo claridad en el sector térmico, en algunas actuaciones parece que va a ser la bomba de calor, en otras no. La incertidumbre es mayúscula. En ese 25% de energía eléctrica hemos cumplido con creces los objetivos. En energía eléctrica tenemos el 40% que se produce con renovables. Es más, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima apuesta que el 74% de la energía será energía eléctrica renovable, pero no está claro en todos los sectores de energía térmica cómo va a ser esa transformación, que, además, es la gran mayoría del consumo. Si miramos desde el año 2000 hasta ahora, en estos 20 años la cantidad de miles de millones que se han dado a las energías renovables en forma eléctrica y lo comparamos con lo que se ha dado a la térmica, la cantidad es prácticamente despreciable. Es decir, aquella que más recorrido tiene no ha tenido ayudas, ni tampoco parece que las vaya a tener suficientemente y comparativamente.

P.- Somos un país que todavía tiene una alta dependencia energética, ¿esto cambiará en el futuro? ¿Qué se puede hacer para solucionarlo?

R.- Lo que habría que hacer es intensificar la transformación del modelo energético térmico. No queda otra opción, desde DH ECOENERGÍAS apostamos por estas formas, una de ellas son las redes de calor de energía térmica. En concreto, redes de calor en todos los edificios que tienen calefacción central, redes de calor en todas las urbanizaciones y viviendas unifamiliares. Hay millones de viviendas que están bajo estas formas, que se pueden abordar con las redes de calor. En toda Europa hay miles y miles de redes de calor. Hay que recordar que, en Dinamarca, en ciudades como Copenhague no conocen otra forma los edificios de consumir energía si no es de una red de calor. En muchas ciudades en el mundo, las redes de calor son muy antiguas, llevan más de un siglo. No solo en Europa. Me gusta siempre decir que París tiene una red de calor con 500 kilómetros y siete centrales. También Berlín, Estocolmo… Es una solución que puedes colocar cualquier fuente de energía renovable, biomasa, geotermia, aerotermia, hidrógeno… Algunas tecnologías están cambiando mucho cómo son las bombas de calor que están aprovechando focos geotérmicos, focos de agua de ríos, mar, depuradoras… Hay tantísimo potencial, hace falta echarle imaginación y que las autoridades municipales entiendan esto de las redes de calor. También es importante que el Ministerio no nos deje solos, porque al final cuando hay que hacer una ocupación del viario público para una red de calor, nos encontramos con que las tres formas de ocupar el dominio público sin contar con las instalaciones municipales, son la electricidad, el gas y las telecomunicaciones. Las redes de calor no están reconocidas ni siquiera de interés general, esto hace que sea muy difícil jurídicamente avanzar. Lo primero que hay que hacer es reconocer las redes de calor de interés general. Esto nos hace falta como agua de mayo para abordar que la gran mayoría de la demanda energética está suministrada con combustibles fósiles que hay que erradicar. Las redes de calor son una solución, pero hay que avanzar y trabajar muchísimo en ello. Llevamos unos 10 años trabajando y vemos estas carencias. Hay algunas comunidades más avanzadas, como es el caso de Castilla y León, donde en casi todas las ciudades hay redes de calor, pero nos encontramos con un problema en el uso del dominio público que no está reconocido en la legislación y solo reconoce que las empresas públicas puedan hacer redes de calor. Esto es un óbice enorme para el desarrollo del sector. Sería tan sencillo decir en un Real Decreto que las redes de calor se declaran de interés general y de utilidad pública. Nos toca enfrentarnos a la erradicación de los combustibles fósiles, pero con cartas desiguales.

P. - ¿Cree que la crisis económica, la guerra y el incremento del valor de la energía durante estos últimos años ha representado un incentivo para que la población se interese por las energías limpias?

R. - Es una realidad, lo vemos en las ciudades en las que estamos. Por ejemplo, en Palencia, en unos meses, empezaremos a dar servicio a miles de viviendas, y en unos años casi a toda la ciudad. También que circunstancias de la guerra han acuciado esta situación. En una comunidad de propietarios nadie sabe cuánto va a valer la calefacción a unos meses vista. Tenemos precios de suministro de gas del 300%-400% de incremento sobre las tarifas que había anteriormente. Hasta hace un año un propietario podía estar pagando 40 euros por megavatio/hora y estos precios pueden pasar al doble, triple y cuádruple al renovar el contrato. Esto es una ocasión enorme y de mucha importancia para los ciudadanos. Es clave abordar la crisis climática y todos estos factores medioambientales que conocemos tan desfavorables.

P.- ¿Cuáles son las ventajas socioeconómicas de las energías limpias? ¿Cuál es su impacto económico en España?

Teo López en la central térmica renovable de DH ECOENERGIAS en Palencia

R. - Las ventajas de las energías limpias son claras y obvias en aspectos económicos, sociales y medioambientales y de independencia energética. Todos los gobiernos nos han vendido que se basan en modelos energéticos, que cumple seguridad, economía y medio ambiente. No tenemos la seguridad de que vayamos a tener los suministros. Si mañana Argelia cerrara un grifo íbamos a tener un auténtico problema. A nivel económico, tampoco es cierto, porque la energía puede valer el doble, el triple, algunas economías temblarían si cierra Rusia el gas. Y a nivel medio ambiental tampoco nos arregla nada seguir consumiendo combustibles fósiles. Estas bases tan seguras que había en nuestro modelo energético han quebrado. La seguridad es la nuestra, la de autoabastecimiento, nuestra independencia energética, no trayendo de miles de kilómetros el petróleo y el gas. La seguridad la tenemos al lado, en nuestros montes que arden porque nadie les limpia, en la tecnología para sacar agua del río, del mar… Hay que recordar que el 75% de todas las emisiones se originan en el sistema energético, ahí está una de las claves. Solo la biomasa que ha ardido en Zamora tendría suficiente energía para abastecer de calefacción a toda la comunidad autónoma de Castilla y León durante varios años.

P.- ¿En qué se basa el modelo energético que proponéis?

R.- Desde DH Eco Energías proponemos las redes de calor y pensamos que es extensible a todos los edificios. El modelo son redes de calor, una central solo basada en energías renovables. Y una red, unas tuberías que van por las calles que se quedan ahí para la eternidad. Hay tuberías que llevan más de un siglo en Dinamarca o Canadá. La situación actual es no saber cuánto vale el gas, si vas a poder encender la calefacción, y no saber si vas a poder pagarlo. La solución es una red de calor con energías renovables para erradicar el gas y el gasóleo de los edificios. Es el modelo medioambiental más acorde a los tiempos que conocemos y a la urgencia climática que hay declarada en Europa y en España. Aquí lo que pedimos es que los ayuntamientos tomen conciencia de que la energía no es una cosa del Ministerio, ni de las compañías eléctricas y gasistas. Hay que favorecer estas redes de calor en los ayuntamientos. Nos encontramos con dificultades o desinterés para hacer esto.

P.- ¿Cuántos proyectos habéis puesto en marcha?

R. - Desarrollamos Móstoles hace 10 años, ahora hemos desarrollado Palencia, la planta en la que nos encontramos en esta entrevista y que va a entrar en marcha en breve, también se han iniciado las obras de Ávila. En desarrollo tenemos cerca de 30 proyectos en diferentes pueblos y ciudades de España. Tenemos puesto los ojos en algunos países porque muchas redes de calor en varias ciudades de Europa siguen funcionando con combustibles fósiles, como carbón, gas, fuel… Hay que transformarlas y queremos estar allí.

P. - ¿A los usuarios que apuesten por una red como la vuestra en qué cambiaría su día a día? ¿Y las empresas?

R. - Van a tener un ahorro económico, estabilidad y sí que van a cumplir el trio de seguridad, economía y respeto medioambiental, los tres pilares que he citado antes.

P.- ¿Cómo ve el futuro del planeta desde el punto de vista ambiental? ¿Qué retos están por llegar? ¿Dónde podemos mejorar?

R. - La crisis climática solo se va a resolver con un avance en la revolución verde. Hay sectores de la sociedad que toman conciencia, pero otros muchos no ponen manos a la obra. Por ejemplo, hace años me llamaba la atención que muchas universidades no tenían un vicerrector de Sostenibilidad. Poco a poco se ha implantado esta figura y tiene unos objetivos claros. Queda muchísimo por hacer, hay que ser optimistas y trabajar muchísimo. Desgraciadamente ya no es combatir el cambio climático, es adaptarse al cambio climático. Esperamos que nuestras autoridades pongan más interés para resolver licencias, ayudas financieras… para abordar toda esta revolución verde que necesita mucha inversión. A la fotovoltaica y a la eólica se han dedicado ingentes cantidades de dinero, por tanto, hay que dedicar más medios, ayudas y facilidades a la térmica.

En España hay cerca de 10 millones de viviendas con calderas individuales, entre colectivas y unifamiliares, todas con gas fósil y 1,5 millones de viviendas con calderas centralizadas en viviendas colectivas, también con combustibles fósiles y todas situadas principalmente en la España fría. Eliminar estos combustibles fósiles no solo de las viviendas, sino, además, en otro tipo de edificios o industria, es donde está la gran labor de las redes de calor con energías renovables, algo que no hará la eólica ni la fotovoltaica, donde prácticamente se pone todo el empeño.